Responsabilidad del fabricante de garrafa

Gastón Dell’Oca
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Sumario: I.- Introducción. II.- El fallo. A.- Antecedentes. B.- La decisión del tribunal. III.- El defecto como actuar antijurídico. IV.- Responsabilidad. Exoneración. Prueba del nexo causal. V.- Uso indebido del producto como eximente de responsabilidad. VI.- Conclusión.

I.- Introducción

La sala C de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil dictó la sentencia que comentamos en autos “SMA c/ Repsol YPF S.A. s/ Daños y Perjuicios”. La decisión, con voto dividido, hizo lugar a la demanda por vicios de fabricación de un tubo de gas de 45 kg fabricado por la empresa demandada. Estos productos son particularmente peligrosos y con frecuencia son instalados en condiciones no adecuadas. En efecto, el fallo determinó que la instalación del tubo de gas en un lugar inapropiado quiebra parcialmente el nexo causal atribuyendo parte de la responsabilidad del damnificado.

Un aspecto importante del fallo comentado se encuentra determinado por la forma en que se valoró la prueba producida bajo la lupa de la Ley de Defensa del Consumidor. Eso será motivo de análisis en los párrafos que siguen.

Es interesante lo que afirma la sentencia en este sentido, al remarcar que, siendo la obligación de seguridad una obligación de resultado, es el proveedor quien debe demostrar la inexistencia de defecto generador de responsabilidad.

Esta no es la primera sentencia que analizo referida a defectos de fabricación de garrafas, y es importante apreciar la evolución jurisprudencial al respecto1.

Advierto al lector que en este comentario me limitaré a analizar la responsabilidad del fabricante o elaborador del producto aparentemente defectuoso y no me detendré en los rubros indemnizatorios reclamados.

II.- El fallo

   A- Antecedentes:

De la sentencia se desprende que —en lo que a este comentario interesa— el actor intentó conectar un tubo de gas de 45 kg que pocos minutos antes le habría entregado una camioneta de YPF. Al quitar su tapón, comenzó a salir el gas en forma violenta. El actor intentó cerrar la válvula del tubo de gas, pero la misma estaba falseada, por lo que el gas continuó saliendo, concentrándose de la tal forma dentro de la vivienda que generó un estallido y un posterior incendio.

Como consecuencia de los hechos relatados, la parte actora reclamó daños por la destrucción e incendio de parte de su vivienda, por daños físicos, psíquicos y estéticos, y daño moral.

Quedó demostrado en la causa que el actor incumplió con la normativa que dispone que los tubos de gas deben instalarse en lugares ventilados, alejado de cualquier abertura del edificio y en lugares usados únicamente para dicho fin. La norma indica la forma en que debe procederse a conexión, la que tampoco habría sido respetada por los actores.

La sentencia de primera instancia desestimó la demanda promovida por los actores y les impuso las costas del proceso.

   B- La decisión que comento

Apelada la sentencia, fue llamada a decidir la sala C de la Cámara Nacional en lo Civil. En un fallo dividido, se revocó la sentencia de grado y se hizo lugar a la demanda, estableciéndose la culpa concurrente del actor en un 30%.

El voto de la minoría (Dra. Díaz Solimine) consideró que no se encontraba probada que la cosa defectuosa tuviera un rol activo en la producción del daño.

Por el contrario, el voto de la mayoría (Dres. Cortelezzi y Álvarez Juliá) entendió que de las pruebas incorporadas al juicio surge que el producto tuvo injerencia en el proceso ígneo, por lo que constituyó fuente generadora de los daños reclamados.

Sostiene la mayoría que la falta de prueba contundente sobre el defecto del bien de consumo no libera de responsabilidad al proveedor y en consecuencia debe responder.

III.- El defecto2 como actuar antijurídico

Ya hemos dicho que en los daños ocasionados por productos elaborados la antijuridicidad se patentiza a través del defecto del producto en la medida en que el mismo implica introducir un riesgo que se termina concretando en daño.3 Si bien en la doctrina y jurisprudencia nacional muchas veces se refiere a vicio o defecto del producto como sinónimos, nos encontramos que, como bien recuerda Pizarro, “la ley argentina no hace referencia a los daños causados por productos defectuosos (ni menos aún define qué se entiende por productos y qué por producto defectuoso), sino que utiliza una terminología fuertemente emparentada con el artículo 1113 CCiv.: daños resultantes del riesgo o vicio de la cosa (o de la prestación del servicio)”.4 En igual sentido se ha expresado el legislador al incorporar el art. 40 a la Ley de Defensa del Consumidor. Parece entonces que en nuestro derecho, el defecto queda comprendido en los conceptos de vicio y riesgo.

Vicio es un defecto de la cosa, de fabricación (u originario) o sobreviviente (desgaste, cansancio de materiales, mal o excesivo almacenamiento, rotura, etc.), que la hace impropia para su destino normal o funcionamiento regular”.5 Es decir, una cosa es viciosa cuando presenta un defecto de fabricación, de funcionamiento, de conservación o de información, que la tornan inepta para la función a que está destinada de acuerdo con su naturaleza. Se ha dicho también que el concepto de vicio puede extraerse del texto del art. 2164 CCiv., en cuanto define los vicios redhibitorios. Así, el vicio consiste “en los defectos ocultos de la cosa que la hacen impropia para su destino”.6 Pero ese vicio se torna relevante para la responsabilidad civil cuando se convierte en defecto, es decir, con “virtualidad suficiente para convertirse en una fuente potencial de riesgos para terceros conforme lo que sucede según el curso normal y ordinario de las cosas”.7

La doctrina en general, siguiendo al derecho comparado, ha caracterizado – ante el reclamo por daños ocasionados por productos elaborados – tres tipos posibles de defectos: defectos de fabricación, defectos de diseño y defectos en las instrucciones o información brindada junto al producto. Si bien nuestro ordenamiento jurídico no hace esta distinción, podemos subsumir cada uno de los defectos antes mencionados dentro de la noción de vicio.

Claramente el supuesto contemplado por el fallo bajo análisis encuadraría dentro de los denominados defectos de fabricación. Estos se caracterizan por la disconformidad entre un producto determinado y los demás de su serie o, también, por la disconformidad entre una unidad-producto y el diseño que debió seguirse en su manufactura. Prácticamente no existen en doctrina divergencias en punto a esa definición. Así, se ha dicho que “existirá un vicio de fabricación cuando en la elaboración del producto se introduce al mismo una característica que el fabricante no deseaba que el producto tuviera. Tal característica puede revestir cualquier naturaleza (por ejemplo puede consistir en la omisión de incluir partes del producto, no ajustar suficientemente sus partes, incluirle partes equivocadas, no someterlo a procesos químicos, etc.), lo único requerido es que el fabricante no quería que existiese en el producto la característica en cuestión y que la misma, de alguna manera, se introdujo en el proceso de fabricación”.8

Concluimos pues, que el obrar antijurídico de los demandados se encuentra dado por el defecto en la válvula del tubo de gas, que no solo permitió que saliera el gas con presión, si no que al intentar cerrarla, no pudo cortarse el escape de gas porque se encontraba falseada.

IV.- Responsabilidad. Exoneración. Prueba del nexo causal.

En un régimen de responsabilidad objetiva como aquel en que ha devenido la materia de los daños por productos elaborados, acreditado el vicio del producto, el demandado se exonera probando la interrupción del nexo causal, es decir, que la causa del daño le ha sido ajena. En ese concepto de interrupción de nexo causal o causa ajena se pueden subsumir todos los supuestos que se mencionan de ordinario, esto es, el hecho o culpa de la víctima, el hecho de un tercero por quien no se deba responder, o el caso fortuito ajeno a la cosa y a la actividad.

De los principio emanados del art. 377 del CPCCN surge que si la acción se funda en los perjuicio causados por un producto elaborado, deberá acreditarse que dicho producto era portador de un vicio, existente al tiempo de la adquisición. El fallo de la mayoría que comentamos releva a la parte de una rigurosa prueba sobre la mecánica del evento, y por otro lado, establece que la falta de prueba no libera automáticamente de responsabilidad al proveedor.

El principio general del art. 377 del CPCCN ha sido flexibilizado en la sentencia a partir del deber de colaboración que pasa sobre las partes del proceso, dando lugar a presunciones. En el caso bajo análisis el fallo menciona que la actividad probatoria de la parte demandada ha sido prácticamente inexistente. Ello choca contra los aspectos procesales incluidos en el art. 53 tercer párrafo de la ley 24.240 modificada por la ley 26.361.9

No es infrecuente leer fallos en lo que, ante la necesidad de acreditar la intervención activa de la cosa riesgosa o viciosa en el suceso dañoso, se traslada al demandado la carga de probar alguna de las eximentes de responsabilidad. Como consecuencia de la falta de prueba, el voto de la mayoría no consideró el argumento de la demandada de que el tubo de gas habría sido conectado de forma inadecuada, conforme instrucciones contenidas en el producto, pues ninguna prueba se había producido al respecto.

Por el contrario, los sentenciantes valoraron la conducta de la actora a la luz de la normativa dictada por la Secretaria de Energía y Minería detentora del Poder de Policía en materia de Gas Licuado de Petróleo que establece la forma en que deben estar instalados los tubos de gas como el involucrado en los hechos que dan origen al fallo comentado. Según la sentencia, la violación a la norma enerva la responsabilidad del fabricante con fundamento en el comportamiento del damnificado, quebrando parcialmente el nexo causal.10

Recordemos que la conducta de la victima puede tener relevancia en la generación del resultado dañoso al punto de eximir al demandado de responsabilidad, total o parcialmente. De lo que se trata es de determinar que la conducta del damnificado desplazó como causa adecuada al riesgo o vicio de la cosa. En este caso en particular, por tratarse de un incumplimiento a las normas que regulas la instalación de los tubos de gas (deben ser instalados en lugares ventilados, alejados del aberturas en los edificios) es eficaz para interrumpir el nexo causal, aunque, como hemos dicho, no en forma total. El fallo expresa en este sentido que “de haberse instalado el tubo en una casilla, fuera de la vivienda, otra hubiera sido la graduación del resultado dañoso”.

V.- Uso indebido del producto como eximente de responsabilidad

La culpa de la víctima se presentará en esta materia, muchas veces, relacionada con el uso indebido del producto o su alteración riesgosa posterior a la salida de fábrica. Y, a decir verdad, es acertada la referencia de algunos tribunales y doctrinarios a las infinitas posibilidades de uso indebido de un producto que pueden presentarse.11

En el campo de los daños derivados de productos elaborados el uso indebido del producto tiene gran importancia. Se trata de acoger una regla del derecho común que podemos caracterizar de la siguiente manera: no corresponde indemnizar a quien ha ocasionado su propio daño (art. 1111 Cód. Civil).

Ahora bien, en el caso que comentamos, la cosa no fue utilizada con una finalidad diferente para la que fue fabricada. Fue el lugar donde se pretendió conectar el tubo de gas lo que habría ocasionado – de acuerdo a lo que surge de la sentencia – mayores daños. Si bien el producto debe elaborarse teniendo –o debiendo tener- en cuenta un uso previsible por parte del consumidor, incluyendo no sólo los usos normales o apropiados sino también aquellos no habituales pero previsibles dentro de una razonabilidad objetiva, de tal modo que deben quedar excluidos los usos completamente irracionales; el fallo de la mayoría considera que no puede justificarse la instalación inadecuada, so pena de que esto se convierta en una regla aceptable.

Por “uso indebido” entendemos entonces aquel que es anormal o imprevisible ante el destino para el cual fue creado determinado producto. Si bien se le puede exigir al fabricante que prevea cómo puede actuar el destinatario del producto, anticipándose a comportamientos comunes, no puede pretenderse que advierta sobre usos objetivamente imprevisibles que se erigen en verdaderas consecuencias remotas (art. 906, Cód. Civil).12

Es por ello que no siempre el mal uso de un producto libera – per se – de responsabilidad a su fabricante por ruptura del nexo causal. Si el pretendido “mal uso” es habitual, o esperable, ya no actúa como eximente y se convierte tan sólo en una consecuencia mediata previsible (art. 904 Cód. Civil). Por lo tanto, si el daño es consecuencia del “uso incorrecto” o del cambio de destino para el cual fue elaborado al producto, el fabricante no será responsable.13

VI.- Conclusión

Respecto a la prueba del vicio de la cosa, si bien es el reclamante quien tiene su carga no es menos cierto que esta regla se ha visto flexibilizada por presunciones, por la objetivación de la responsabilidad y por las denominadas cargas probatorias dinámicas. Es por ello que se debe exigir a todas las partes del proceso una participación activa en la conservación y producción de las pruebas que servirán al Juez para resolver las diferentes pretensiones que se le presentan. En este sentido, deberá cargar con las consecuencias de su actuar quien no cumple con esta premisa. Así lo entendió el tribunal al sentenciar.

Por uso indebido del producto debe entenderse aquel que es anormal o imprevisible ante el destino para el cual fue creado determinado producto. El fabricante debe prever el comportamiento ordinario del consumidor pero no puede pretenderse que se anticipe a usos objetivamente imprevisibles, que serían consecuencias remotas en los términos del art. 906 del Cód. Civil. En cualquier caso, al servir el uso indebido como eximente de responsabilidad, su configuración no se presume en ningún caso y debe ser debidamente probada por el elaborador o proveedor que pretende liberarse.

1 Sprovieri Luis E. – Dell’Oca Gastón, “Daños por productos elaborados”, Buenos Aires, Abeledo Perrot, 2012, p. 127.

2 Ver: Sprovieri Luis E., “El concepto de defecto en la responsabilidad por productos elaborados”, RDCO, vol. 246, Enero – Febrero 2011.

3 Sprovieri Luis E. – Dell’Oca Gastón, ob. cit., p. 228.

4 Pizarro, Ramón D. “Algunas reflexiones en torno a la relación de causalidad, a la legitimación pasiva y a las eximentes en la responsabilidad civil por productos”, Revista de Derecho de Daños, Rubinzal Culzoni, vol. 2003-2, p. 321.

5 Kemelmajer de Carlucci, Aída y Parellada, Carlos A. “La responsabilidad por el empleo de las cosas”, en “responsabilidad civil”, Mosset Iturraspe, Jorge (director) y Kemelmajer de Carlucci, Aída (coord.), 2ª reimpresión, Hammurabi, Buenos Aires, 1987, p. 388.

6 Garrido, R.; Andorno, L. “El art. 1113 del Código Civil”, Hammurabi, Buenos Aires, 1983, ps. 412/413.

7 Pizarro, Ramón D. “Responsabilidad civil por riesgo creado y de empresa”, cit., t. II, p. 124.

Una cosa es viciosa cuando la irregularidad que presente, sea por defecto de fabricación o de mala calidad la tomen inepta para la función a que esté destinada y esa irregularidad, ajena al hecho del hombre, la transforme en una fuente potencial de daños en los términos de la norma citada [art. 1113 CCiv.]” (C. Nac. Com., sala A, 14/4/2000, “E., S. M. y otros v. Villalba Hnos. S.R.L.”, LL 2000-E, 261; DJ 2000-3-750; RCyS 2000- 765).

 

8 Kelly, Julio A. “Responsabilidad del fabricante por vicios del diseño”, LL 1993-D-1023.

9 “Los proveedores deberán aportar al proceso todos los elementos de prueba que obren en su poder, conforme a las características del bien o servicio, prestando la colaboración necesaria para el esclarecimiento de la cuestión debatida en el juicio.”

10 Mal podría hablarse de concurrencia de culpas ya que en el marco de la responsabilidad objetiva no hay “culpa” del demandado que pueda ser identificada y que pueda “concurrir” con la culpa del actor damnificado.

11 Ver al respecto: Sprovieri Luis E. – Dell’Oca Gastón, ob. cit. p. 71 y 323.

12 Sprovieri, Luis E. – Dell’Oca, Gaston. “Reparación en garantía, reemplazo del producto defectuoso y otras lecciones de un fallo interesante”, RDCO, vol. 2009 – B, Abeledo Perrot, 2009, p.884.

13 Incluimos dentro del concepto de uso indebido del producto su alteración por parte del consumidor. Esa alteración, para exculpar al fabricante debe ser sustancial, de forma tal que anule mecanismos de seguridad del producto o agrave su riesgo.